El alcoholismo es una enfermedad crónica, progresiva y en muchos casos mortal producida por el consumo incontrolado de bebidas alcohólicas, que interfieren en la salud física, mental, social y/o familiar, así como en las responsabilidades laborales.

El consumo nocivo de alcohol trae consecuencias a la salud de la persona que consume, principalmente asociados a enfermedades no transmisibles como el cáncer, pero también daños y consecuencias sociales devastadoras en familias y comunidades, principalmente asociadas a siniestralidad vial y a diferentes tipos de violencia como lesiones personales, riñas y homicidios.

Específicamente las intervenciones en reducción de riesgos y daños asociados al alcohol son aquellas que buscan disminuir los riesgos cuando una persona se encuentra en estado de embriaguez o reducir los daños derivados del consumo de alcohol, haciendo énfasis en la afectación a las personas cercanas al bebedor y a la sociedad en general.

QUÉ ES EL CONSUMO NOCIVO DE ALCOHOL.

El consumo nocivo de alcohol abarca el consumo que provoca efectos a la salud y efectos sociales perjudiciales para la persona que consume y quienes lo rodean. 

Está determinado por el patrón de consumo de alcohol, el cual está asociado al volumen de alcohol consumido por año, y a la cantidad de alcohol que se consume y a la frecuencia con la que se consume, es decir, al patrón de consumo. 

Se considera consumo nocivo de alcohol a la intoxicación aguda o a la embriaguez, al consumo excesivo, al consumo en la infancia o la adolescencia, al consumo de alcohol por parte de mujeres embarazadas o en período de lactancia, al consumo de alcohol por parte de personas que tengan una enfermedad donde el alcohol esté contraindicado o por parte de personas con trastornos mentales.

Por su parte, el consumo nocivo puede llevar al desarrollo de alteraciones permanentes del organismo generando tolerancia a las bebidas alcohólicas, así como abuso o dependencia. La intoxicación aguda por alcohol o embriaguez genera en la persona que consume cambios psicológicos, orgánicos y neurológicos temporales que ponen en peligro su seguridad y la de otros mientras se encuentra bajo el efecto de la bebida alcohólica. 

Los riesgos por consumo nocivo de alcohol no son iguales para todas las personas, éstos son definidos por factores personales como la edad, el sexo, las relaciones familiares, las condiciones socioeconómicas, entre otros; también son definidos por factores sociales como la cultura y las normas las cuales influyen en el consumo de alcohol para celebrar fiestas u ocasiones especiales, el contexto del consumo ya sea en espacios públicos o lugares residenciales; y la disponibilidad de las bebidas alcohólicas, la calidad de las mismas y la política de precios.

CÓMO EL ALCOHOL AFECTA AL DESARROLLO DE NIÑOS Y ADOLESCENTES.

EL CEREBRO

El cerebro es el órgano responsable de funciones muy importantes de nuestro organismo. De él depende el control de cosas que hacemos inconscientemente y que son indispensables. 

Además, se encarga de funciones cognitivas como el autocontrol, la atención, la percepción, el control de las emociones y nuestra capacidad de pensar, razonar, crear, comunicarnos, entre otras muchas cosas.

Cada vez que un niño o adolescente toma alcohol, sin importar si se trata de cerveza, vino, chicha, guarapo, aguardiente, ron o algún otro tipo de bebida alcohólica, le hace daño a su cerebro. Hace unas décadas se desconocía que el cerebro terminaba su desarrollo biológico sólo hacia los 21 o 25 años aproximadamente, pero hoy en día es ampliamente reconocido por la comunidad científica que el cerebro de un niño o adolescente es biológicamente diferente al de un adulto que ya ha superado esta edad. Eso hace que no sea lo mismo que un adulto se tome unos tragos, a que lo haga un niño o un adolescente.


LA CORTEZA PREFRONTAL: 

Está ubicada detrás de la frente. Es una zona que experimenta grandes cambios durante la adolescencia y está encargada de tareas cognitivas como la toma de decisiones, la planeación, el buen juicio, y el control de impulsos, teniendo un papel muy importante en la formación de la personalidad. Dañarla con el consumo de alcohol durante su desarrollo puede tener efectos a largo plazo e irreversibles.

EL HIPOCAMPO:

Está involucrado en la memoria y el aprendizaje, y es una de las partes que se ven más afectadas por el consumo de alcohol en la adolescencia, aun si el joven define su consumo como “moderado”. En los casos donde los adolescentes toman más y lo llevan haciendo más tiempo, se ha visto que esta parte del cerebro es 10% más pequeña que la de los adolescentes que no toman.

EL CEREBELO: 

Hace parte del encéfalo y se encarga de la coordinación de los movimientos de los músculos y el sentido del equilibrio. Claramente estas habilidades disminuyen significativamente cuando una persona está bajo los efectos del alcohol, por lo que es importante cuidar al cerebelo durante la adolescencia y juventud.

LA AMÍGDALA: 

Es una estructura implicada principalmente en el procesamiento de las emociones, aunque también contribuye a la consolidación de la memoria.

También se ha visto que cuando un niño o adolescente empieza a tomar, de alguna forma programa su cerebro para el alcoholismo. 

Esto se debe a que darle alcohol a un cerebro en desarrollo hace que éste empiece a responder diferente a esta sustancia, pasando de sólo gustarle, a quererlo, y finalmente, a necesitarlo; allí es cuando se habla de depender del alcohol o ser adicto a él. 

En Colombia hay estudios que muestran que los niños que empiezan a tomar a los 14 años o antes, tienen 4 veces más probabilidad de tener un consumo de riesgo o perjudicial de alcohol cuando son adultos.

LA SALUD


Pocas veces se habla de cómo el consumo de bebidas alcohólicas afecta la salud, pero en realidad esta sustancia está relacionada con múltiples enfermedades, entre las que se encuentran varios tipos de cáncer. 

Actualmente se sabe que consumir bebidas alcohólicas puede causar cáncer de seno, de la cavidad oral, de faringe, laringe, esófago, colon e hígado. También se ha visto que está asociado al cáncer de páncreas. Todo esto hace que el alcohol sea reconocido por la Agencia Internacional de Investigación en Cáncer (IARC) como una sustancia carcinogénica para los humanos, de igual forma que el tabaco. 

El consumo nocivo de alcohol está relacionado con diferentes enfermedades cardiovasculares, como cardiopatía isquémica (infartos). En el caso de los niños y adolescentes ninguna cantidad de alcohol es beneficiosa para el corazón. Otro grupo de enfermedades atribuibles al consumo de alcohol son las gastrointestinales, ente las que se encuentra la cirrosis hepática o la pancreatitis. 

En general, el alcohol puede causar enfermedades en el esófago, estómago, páncreas, hígado e intestino delgado. También se ha visto que las personas con un consumo nocivo de alcohol presentan más enfermedades infecciosas como neumonía, tuberculosis, hepatitis virales, meningitis o VIH/SIDA. Si bien el alcohol no causa estas enfermedades, su asociación con éstas puede deberse a que las bebidas alcohólicas afectan la nutrición y esto hace que los consumidores sean más susceptibles de contraer estas infecciones. De igual forma, cuando las personas están embriagadas suelen correr riesgos que los dejan más expuestos al contagio de estas enfermedades

Por supuesto, el cerebro, y el sistema nervioso central en general, son los grandes perjudicados. Los daños ocasionados por el consumo nocivo de alcohol pueden ocasionar enfermedades como el síndrome de Wernicke-Korsakoff o el beriberi y asociarse a las crisis epilépticas. Sin embargo, la enfermedad más conocida es el alcoholismo o dependencia, el cual es un trastorno mental en donde se presentan síntomas como la tolerancia, que culturalmente se suele llamar “aguantar” y significa que la persona requiere cada vez más trago para tener los mismos efectos que antes tenía con menores cantidades de alcohol, y el síndrome de abstinencia, que es un malestar físico que sufre la persona cuando deja de tomar y que en el caso del alcohol es tan grave que puede ocasionar la muerte. De hecho, el alcohol es la única droga en donde una persona se puede morir por un síndrome de abstinencia. Cuando se trata de jóvenes, el consumo de alcohol hace un daño particular. Por un lado, están los daños al desarrollo normal del cerebro que se mencionaron en el apartado anterior, pero también se asocia a gastritis agudas, pancreatitis agudas, arritmias cardiacas, hemorragias cerebrales, disminución de la fortaleza de los huesos, daño a la hormona del crecimiento y a la testosterona (lo cual en los hombres puede significar que se disminuya el deseo y la potencia sexual)

No hay necesidad de ser adicto para verse afectado por el consumo de alcohol, pues muchos de los daños asociados a las bebidas alcohólicas se deben a los riesgos que las personas corren cuando están bajo los efectos del trago. Los niños y los adolescentes son especialmente susceptibles a la pérdida de control cuando toman y pueden beber grandes cantidades de alcohol sin notar el estado en el que se encuentran.

En los sitios donde venden alcohol y en envases de las bebidas alcohólicas hay una leyenda que dice “Prohíbase el expendio de bebidas embriagantes a menores de edad – Ley 124 de 1994”. Esa misma ley establece que encontrar a un menor tomando o en estado de embriaguez es algo sancionable, por lo que además de ser ilegal venderle o suministrarle alcohol a los menores, también lo es el hecho mismo de que lo consuman. Además, en Colombia los adultos tienen la responsabilidad de proteger a los menores de 18 años del consumo de bebidas alcohólicas, tal como lo dice la Ley 1098 de 2006, conocida como la Ley de Infancia y Adolescencia. Lo mismo se reafirma en el Decreto 780 de 2016 – Decreto Único del Sector Salud: Capítulo VI Consumo de alcohol. Todas estas medidas fueron creadas pensando en el bienestar de niños, niñas y adolescentes y con éstas se busca disminuir la probabilidad de que se enfermen o se vean afectados por todas las consecuencias aquí mencionadas y que están relacionadas con el consumo de alcohol a temprana edad.

PREVENCIÓN DE CONSUMO DE ALCOHOL EN JÓVENES.

Claves para evitar el consumo Para niños, adolescentes y jóvenes 

Marque la diferencia e invite al cambio

Hace muchos años era mal visto que las mujeres usaran pantalones y hasta hace muy poco era normal botar las pilas viejas a la basura o gastar agua sin pensar en las repercusiones de estas acciones en nuestro planeta. Sin embargo, gracias a personas que han tomado la iniciativa y no se conformaron con repetir lo que estaba establecido, grandes transformaciones culturales positivas se han dado en el mundo. 

Aprenda a identificar la presión de grupo negativa y afróntela. 

Tener amigos es una de las mejores cosas de la vida y lo que éstos digan o piensen puede ser muy importante para uno. Por esta razón, algunas veces las decisiones que se toman están relacionadas con la presión que se siente por parte de aquellos que nos importan, lo cual es completamente normal. A pesar de esto, la presión de grupo no siempre es positiva y ceder ante ella puede generar malestar porque se sabe que se hizo algo incorrecto o se siente mal después de hacerlo. Lo primero que hay que hacer para enfrentarla es aprender a identificar cuándo se está siendo presionado negativamente, pues dicha presión puede venir en diferentes formas: ridiculizar, hacer sentir mal, excluir, amenazar o incluso, adular. El segundo paso es preparar cómo reaccionar ante esas diferentes formas de presión, planeando que siempre sea usted el que tenga el control de la situación: diga sus razones y proponga otra alternativa. 

Practique ser asertivo

Es fácil decir “simplemente diga que no”, pero en realidad hacerlo puede costar mucho trabajo. No obstante, ser asertivo es algo que se puede aprender y entrenar. Si ya ha decido ser un joven que toma consciencia y no necesita, ni quiere tomar alcohol, imagine situaciones en las que podría sentirse presionado para tomar y piense qué podría decir o hacer para evitarlo. Los hermanos, primos, amigos más cercanos o los padres podrían ayudarlo a practicar. Si cree que tiene dificultades para expresar lo que siente en el momento y la forma adecuada, buscar ayuda puede ser una alternativa. 

Sea crítico ante lo que los medios intentan venderle

Ningún comercial que tenga como objetivo vender bebidas alcohólicas va a hablar de todos los daños que ocasiona el alcohol y de las altas cifras de dinero que le cuestan al país atender las enfermedades, accidentes, lesiones o muertes asociadas al consumo nocivo. Generalmente muestran gente linda, joven, exitosa, bien acompañada y relajada. Además, cada vez más usan colores, formas y tipos de letra que resultan atractivos para los jóvenes y promocionan sus productos en medios que son más usados por éstos y en donde no hay ningún tipo de filtro, como las redes sociales. Recuerde, ante la publicidad, patrocino y promoción de bebidas alcohólicas, no trague entero. Para papás o cuidadores de menores de 18 años 

• Manténgase bien informado

Busque fuentes de información confiables y que tengan algún soporte en la evidencia. Si encuentra alguna nueva investigación, revise muy bien quién patrocina el estudio o redacta el artículo, pues son mucho más confiables aquellos que no provengan de personas que puedan tener un conflicto de interés por relacionarse con la industria del alcohol.

Asegúrese de decirle a su hijo que usted no quiere que tome alcohol antes de la mayoría de edad. 

Al hablar con su hijo sobre esto, procure que sea en un ambiente agradable para ambos y explíquele las razones por las que no es lo mismo que un niño o adolescente tome a que lo haga una persona adulta, así sea en pequeñas cantidades. Si le parece conveniente, recuérdele que es su deber protegerlo del consumo de alcohol y que, si le permitiera tomar, estaría haciendo algo ilegal. 

Sea coherente

Si le dice a su hijo que no desea que tome, no le ofrezca usted el trago, ni le dé permiso para tomar cuando esté con usted. Las investigaciones han empezado a mostrar cómo las probaditas de alcohol sí importan y en la mayoría de casos el inicio en el consumo de alcohol se da en casa y con la familia. Tenga presente que el alcohol le hace el mismo daño al organismo de su hijo esté usted o no a su lado. 

Ponga límites claros y a tiempo

No espere a que su hijo llegue con unos tragos para decidir las consecuencias de ese comportamiento. Defina con su pareja o cuidadores del joven cuáles son las reglas que tendrán en su hogar respecto al alcohol y lo que sucedería si llegan a infringirse. 

Sea un anfitrión responsable cuando reciba a otros niños o adolescentes en un evento organizado por usted. 

Asegúrese de tener cómo supervisar que ningún menor consuma alcohol. De igual forma, antes de darle un permiso a su hijo, garantice que tomó las medidas necesarias para que no le ofrezcan alcohol. 

• Manténgase firme. 

Si lo atemoriza que los amigos de su hijo ya toman o sospecha que su hijo puede haber iniciado el consumo, no ceda ante el miedo y reafirme su postura. Lo menos aconsejable es que trate de enseñarle a tomar, pues esto daría un mensaje contradictorio a su hijo. Es más, un estudio con jóvenes universitarios que ya tomaban, encontró que cuando los padres les aconsejaban que no bebieran nada de trago, los jóvenes bebían menos Prevención del consumo nocivo de alcohol 31 y se cuidaban más que a aquellos cuyos padres les decían que tomaran “moderadamente”. No se trata de dar “cantaletas” o “sermones”, sino de mantener un mensaje claro, coherente, firme y amoroso con los hijos.

PREVENCIÓN DEL CONSUMO NOCIVO DE ALCOHOL EN MAYORES DE 18 AÑOS.

El alcohol y el cigarrillo son las sustancias psicoactivas de mayor uso y las de más impacto en la salud en Colombia. El país ocupa el primer lugar en Latinoamérica con respecto a la exposición alguna vez en la vida al alcohol con un 86% en la población general (según datos del Observatorio Interamericano de Drogas, 2011). Los estudios nacionales indican que el consumo de alcohol registra una tendencia a la estabilización, la cual es más acentuada en el caso del consumo de cigarrillos (Ministerio de Justicia y del Derecho, 2011). En Colombia, datos obtenidos del Estudio Nacional de Consumo de 2013, muestran que aproximadamente 2,6 millones de personas. Prevención del consumo nocivo de alcohol en mayores de 18 años tienen un patrón de consumo de alcohol de riesgo o perjudicial; es decir, 35% de los consumidores de alcohol; 11,1% de la población entre 12 y 65 años.

El análisis de los datos de la encuesta nacional en población general de 2008, mostró diferencias significativas en las proporciones de personas con consumo de riesgo y problemático del alcohol, dependiendo de la edad en que iniciaron su consumo de esa sustancia. En particular, se encontró que aquellos que iniciaron antes de los 15 años tenían un riesgo cuatro veces mayor que quienes iniciaron después de los 20 años el consumo de alcohol. Adicionalmente, la proporción de consumidores de sustancias psicoactivas fue 14 34 veces mayor entre quienes usaron tempranamente alcohol (antes de los 15 años) en comparación con quienes lo hicieron a partir de los 21 años. El instrumento utilizado en los estudios nacionales para identificar el consumo de riesgo y perjudicial de alcohol es el Cuestionario de Identificación de los Trastornos debidos al Consumo de Alcohol - AUDIT. Dicho instrumento es un método simple de tamizaje y es un apoyo para la intervención breve desde Atención Primaria en Salud. Puede ayudar en la identificación del consumo nocivo de alcohol como causa de la enfermedad presente. También proporciona un marco de trabajo en la intervención para ayudar a los bebedores con consumo perjudicial o de riesgo a reducir o cesar el consumo de alcohol y con ello puedan evitar las consecuencias perjudiciales de su consumo.

PREVENCIÓN DEL TABAQUISMO.

  • El tabaquismo es la adicción al consumo de tabaco. 
  • El tabaquismo es uno de los efectos nocivos del tabaco en la salud. 
  • El consumo habitual de tabaco es una enfermedad que produce diferentes enfermedades, como cáncer, enfermedades cardiovasculares y enfermedades respiratorias. 
  • Es particularmente perjudicial durante el embarazo. 
  • El tabaquismo contribuye a un deterioro general de la salud y puede causar discapacidad.

Los efectos del tabaco en la salud son aquellas complicaciones derivadas del consumo del tabaco, es la acción prolongada y continuada de las distintas sustancias que componen los cigarrillos sobre el organismo humano lo que desencadena el desarrollo de patologías severas como tumoraciones, problemas cardiovasculares, respiratorios, etc. Tal es el caso, por ejemplo, del cáncer de labio en los fumadores de pipa, el cáncer de vejiga y el cáncer de esófago. En este último, se aprecia un mayor riesgo de padecerlo en pacientes adictos al tabaco negro. 

Los alquitranes y otras sustancias químicas que acompañan a la nicotina en la composición del cigarrillo son considerados altamente nocivos, siendo los principales responsables del desarrollo de tales complicaciones. Sin embargo, está demostrado también que el tabaco mascado «sin humo» también produce cáncer de la cavidad oral.

El tabaco puede provocar enfermedades del aparato respiratorio. Las patologías más frecuentes asociadas al tabaquismo son la bronquitis y el enfisema. Se trata de dos fenómenos esencialmente de tipo inflamatorio y destructivo, pero que pueden complicarse con lesiones obstructivas, de fibrosis alveolar e incluso de neumotórax. La nicotina tiene también un efecto directo sobre el sistema vascular, pudiendo producir gangrena como complicación de la enfermedad de Buerger. Por otra parte, se considera que el hábito del tabaquismo puede influir negativamente en la potencia sexual masculina.

Enfermedad pulmonar obstructiva crónica EPOC:

El humo del tabaco es la principal causa de enfermedad pulmonar.

Enfermedad causada primordialmente por el consumo de cigarrillos que afecta aproximadamente a 200 millones de personas en todo el mundo, de las cuales 65 millones presentan afectación moderada o grave. El humo del tabaco provoca obstrucción de las vías aéreas y causa destrucción progresiva del tejido pulmonar con aparición de enfisema. Los síntomas son tos persistente, expectoración y dificultad para respirar (disnea). En los primeros años de evolución la sintomatología suele ser leve, pero tiende a agravarse progresivamente, especialmente si no se abandona el consumo del tabaco. 1​ Se calcula que únicamente en el año 2004 fallecieron por EPOC 3 millones de personas en el mundo, más de 8 000 al día, y el número de casos tiende a aumentar. 

Asma bronquial:

El asma afecta a alrededor de 334 millones de personas en todo el mundo y su frecuencia tiende a aumentar. Se caracteriza por una obstrucción reversible de las vías aéreas y cursa habitualmente con episodios agudos de sensación de asfixia (disnea).

Tuberculosis:

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa provocada por el bacilo de Koch que puede afectar a numerosos órganos, pero tiene predilección por el pulmón. En el año 2015 se declararon 10 millones de casos a nivel mundial de los cuales al menos un millón fueron niños. El bacilo de Koch, agente causante del mal, se adapta progresivamente a los antibióticos que se utilizan para tratar la enfermedad, fenómeno que se conoce como resistencia, por lo que la dificultad para erradicarla es cada vez mayor. 

Neumonía:

La principal enfermedad infecciosa del tracto respiratorio inferior es la neumonía. Generalmente está causada por virus o bacterias y su aparición se ve favorecida por diferentes factores, entre ellos la existencia de condiciones de vida insalubres, hacinamiento, malnutrición, exposición a contaminantes ambientales o tabaco, edad avanzada y déficit de inmunidad. Las personas afectadas por el virus de la inmunodeficiencia humana son más propensas a presentar neumonía grave.1​

Cáncer de pulmón:

La principal causa que provoca cáncer de pulmón es el humo del tabaco. El riesgo de presentar esta enfermedad es proporcional al número de cigarrillos consumidos al día y al tiempo de duración del hábito. Los fumadores pasivos y las personas expuestas a otros cancerígenos como el radón y el amianto tienen también mayor probabilidad de desarrollar cáncer de pulmón. En el año 2012 se produjeron 14 millones de nuevos casos en el mundo y el número de fallecidos ascendió a más de 8 millones de personas.1​


Infecciones agudas de las vías respiratorias superiores

Este incluye la rinofaringitis aguda, sinusitis aguda, faringitis aguda, amigdalitis aguda, laringitis y traqueítis. Gripe y neumonía. Incluye las infecciones del aparato respiratorio ocasionadas por el virus de la gripe y la neumonía, tanto la de ocasionada por virus como por bacterias.

Otras infecciones agudas de las vías respiratorias inferiores

En este apartado se incluye la bronquitis aguda y la bronquiolitis. Otras enfermedades de las vías respiratorias superiores. Incluye procesos que afectan a las vías respiratorias superiores que tienen carácter crónico. Entre ellas la rinitis alérgica, faringitis crónica, pólipos nasales y adenoides.

Enfermedades crónicas de las vías respiratorias inferiores

Se clasifican en este grupo algunos de las enfermedades más habituales en el campo de la neumología, entre ellas la bronquitis crónica, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, enfisema pulmonar, asma y bronquiectasias.

Enfermedades del pulmón debidas a agentes externos. Incluye la silicosis, neumoconiosis y neumonitis por hipersensibilidad.

Otras enfermedades respiratorias que afectan principalmente el intersticio pulmonar.

Afecciones supurativas y necróticas de las vías respiratorias inferiores

Otras enfermedades de la pleura

Otras enfermedades del sistema respiratorio.


PREVENCIÓN DEL TABAQUISMO.

La prevención puede tomar la forma de políticas (como la fijación de impuestos más altos para los productos de tabaco); leyes más estrictas (y su correspondiente aplicación) para regular quién puede comprar productos de tabaco; cómo y dónde se pueden comprar; cómo y dónde se pueden consumir (es decir, políticas de prohibición de fumar en restaurantes, bares y otros lugares públicos), y restricciones en la publicidad y obligación de colocar advertencias de salud en los paquetes. Más de 100 estudios han demostrado que los impuestos más altos en los cigarrillos, por ejemplo, producen reducciones importantes en el consumo, especialmente entre los jóvenes y las personas de bajos ingresos.  Las leyes que prohíben fumar en el lugar de trabajo y las restricciones en la publicidad también han mostrado beneficios. 

La prevención también puede tener lugar a nivel comunitario o escolar. Solo educar a los posibles fumadores sobre los riesgos que el tabaco tiene para la salud no ha resultado efectivo. Las intervenciones exitosas basadas en las pruebas tienden a reducir o demorar el inicio del consumo de tabaco, alcohol y drogas ilegales; también mejoran el resultado para niños y adolescentes, ya que reducen o mitigan los factores modificables de riesgo y refuerzan los factores de protección. Los factores de riesgo de tabaquismo incluyen tener familiares o amigos que fuman, estar en una situación socioeconómica más baja, vivir en un vecindario con gran densidad de sitios de venta de tabaco, no participar en deportes en equipo, estar expuesto a personajes que fuman en las películas y buscar experimentar sensaciones. Si bien los adolescentes mayores son más propensos a fumar que los adolescentes más jóvenes, cuanto más temprana es la edad en que una persona comienza a fumar o a consumir cualquier sustancia adictiva, más probable es que se vuelva adicta. Los hombres también tienen más probabilidad que las mujeres de comenzar a fumar en la adolescencia.

Algunas intervenciones basadas en la evidencia muestran efectos duraderos en la reducción de la iniciación del tabaquismo. 

La prevención puede tomar la forma de políticas (como la fijación de impuestos más altos para los productos de tabaco); leyes más estrictas (y su correspondiente aplicación) para regular quién puede comprar productos de tabaco; cómo y dónde se pueden comprar; cómo y dónde se pueden consumir (es decir, políticas de prohibición de fumar en restaurantes, bares y otros lugares públicos), y restricciones en la publicidad y obligación de colocar advertencias de salud en los paquetes. Más de 100 estudios han demostrado que los impuestos más altos en los cigarrillos, por ejemplo, producen reducciones importantes en el consumo, especialmente entre los jóvenes y las personas de bajos ingresos.  Las leyes que prohíben fumar en el lugar de trabajo y las restricciones en la publicidad también han mostrado beneficios. 

La prevención también puede tener lugar a nivel comunitario o escolar. Solo educar a los posibles fumadores sobre los riesgos que el tabaco tiene para la salud no ha resultado efectivo. Las intervenciones exitosas basadas en las pruebas tienden a reducir o demorar el inicio del consumo de tabaco, alcohol y drogas ilegales; también mejoran el resultado para niños y adolescentes, ya que reducen o mitigan los factores modificables de riesgo y refuerzan los factores de protección. Los factores de riesgo de tabaquismo incluyen tener familiares o amigos que fuman, estar en una situación socioeconómica más baja, vivir en un vecindario con gran densidad de sitios de venta de tabaco, no participar en deportes en equipo, estar expuesto a personajes que fuman en las películas y buscar experimentar sensaciones. Si bien los adolescentes mayores son más propensos a fumar que los adolescentes más jóvenes, cuanto más temprana es la edad en que una persona comienza a fumar o a consumir cualquier sustancia adictiva, más probable es que se vuelva adicta. Los hombres también tienen más probabilidad que las mujeres de comenzar a fumar en la adolescencia.

PREVENCIÓN DE LA DROGADICCIÓN:

El consumo de drogas es un problema de gran magnitud con repercusiones tanto en el individuo como en la sociedad. 

Para conseguir una reducción de la demanda del consumo de drogas es fundamental el desarrollo de medidas preventivas, por ser el instrumento más efectivo en la actualidad. La prevención del consumo de drogas es el conjunto de actuaciones encaminadas a eliminar o modificar los factores de riesgo y a fomentar factores de protección frente al consumo de drogas, o a otras conductas adictivas, con la finalidad de evitar que éstas se produzcan, lograr que se retrase su inicio, o bien conseguir que no se conviertan en un problema para la persona o su entorno social.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) una adicción es una enfermedad física y psicoemocional que crea una dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación. Se caracteriza por un conjunto de signos y síntomas, en los que se involucran factores biológicos, genéticos, psicológicos y sociales. 

Es una enfermedad progresiva y fatal, caracterizada por episodios continuos de descontrol, distorsiones del pensamiento y negación ante la enfermedad. 

La adicción es una enfermedad crónica y recurrente que se caracteriza por la búsqueda y el consumo compulsivo de drogas, a pesar de sus consecuencias nocivas. 

Se considera una enfermedad que afecta al cerebro porque las drogas modifican su estructura y funcionamiento afectando al sistema de gratificación. 

Ciertos hábitos de conducta aparentemente inofensivos también pueden convertirse en adictivos e interferir gravemente en la vida cotidiana (familiar, laboral, social) Estas adicciones comportamentales conllevan los componentes fundamentales de los trastornos adictivos, como son la falta de control y la dependencia.

La prevención de las adicciones es el conjunto de actuaciones frente al consumo de drogas o a otras conductas adictivas encaminadas a:

Eliminar o modificar los factores de riesgo

Fomentar factores de protección 

La finalidad que persigue la prevención de las adicciones es:

Evitar que se produzca el consumo o conducta adictiva

Retrasar su inicio  

Evitar que se convierta en un problema para la persona o para su entorno social

Se desarrollan programas de prevención de drogodependencias y de otros trastornos adictivos en diferentes ámbitos:

  • Educativo
  • Familiar
  • Comunitario
  • De ocio y tiempo libre

Los programas tienen como objetivo cambiar de manera favorable el balance entre los factores de riesgo y los de protección frente a las adicciones en las familias, escuelas y comunidades.

Prevención en la familia:

La implicación de la familia en la prevención es de total importancia por ser una institución fundamental en cualquier sociedad. Cumple una función protectora para las personas sea cual sea su cultura, país de origen, religión o ideología.

El entorno familiar es un espacio de socialización primordial que ocupa un lugar destacado para la adquisición de creencias, actitudes, normas sociales y valores a partir de los cuales las personas desarrollan unas u otras conductas.

Las madres y los padres aprenden:

  • Habilidades de interacción familiar
  • A fijar expectativas claras
  • A supervisar la conducta de los hijos
  • A mantener la disciplina

Prevención en el Centro Educativo:

El centro educativo es el lugar donde más tiempo pasamos en los primeros años de la vida. Es el lugar donde la persona va creciendo, tanto a nivel individual como social, adquiriendo conocimientos y habilidades básicas para su desarrollo.

Es un escenario clave para realizar intervenciones de promoción de la salud, incluyendo la prevención de las adicciones.

El objetivo es que alumnos y alumnas consigan el mayor grado de salud posible a partir de la adquisición de conocimientos y habilidades que favorezcan el desarrollo de estilos de vida saludables.

Prevención en la comunidad:

La prevención comunitaria promueve la capacitación y el fortalecimiento de la comunidad a través de las personas que la integran, favoreciendo su implicación en la transformación de aquellos aspectos ambientales que afectan a la salud individual y colectiva. 

Tratamiento de la drogadicción

Aunque no existe ninguna cura para la adicción a las drogas, las opciones de tratamiento que se explican a continuación pueden ayudarte a superar una adicción y a mantenerte lejos de las drogas. El tratamiento que recibas dependerá de las drogas que consumas y de los trastornos mentales o médicos relacionados que puedas tener. El seguimiento a largo plazo es importante para prevenir recaídas.

Programas de tratamiento de la dependencia química

  • Los programas de tratamiento en general ofrecen lo siguiente:
  • Sesiones de terapia familiar, grupal o individual
  • Enfoque en comprender la naturaleza de la adicción, dejar de consumir drogas y prevenir las recaídas
  • Niveles de atención y ámbitos que varían según tus necesidades, como programas para el paciente ambulatorio, residencial y hospitalizado

Desintoxicación

El objetivo de la desintoxicación, también llamada «eliminación de toxinas» o «tratamiento de abstinencia», es permitirte suspender el consumo de la droga adictiva de la forma más rápida y segura posible. 

Para algunas personas, puede ser seguro someterse al tratamiento de abstinencia de manera ambulatoria. Otros pueden necesitar la admisión a un hospital o a un centro de tratamiento residencial.

La abstinencia de distintas categorías de drogas, como antidepresivos, estimulantes u opioides, produce efectos secundarios diferentes y requiere enfoques diferentes. La desintoxicación puede consistir en la reducción gradual de la dosis de la droga o el reemplazo temporal por otras sustancias, como metadona, buprenorfina o una combinación de buprenorfina y naloxona.

Terapia conductual

Como parte de un programa de tratamiento para la drogadicción, la terapia conductual, una forma de psicoterapia con un psicólogo o psiquiatra, o recibir asesoramiento psicológico de un terapeuta autorizado en alcohol y drogas. La terapia y el asesoramiento psicológico pueden ser individuales, grupales o familiares. El terapeuta o consejero puede:

  • Ayudar a adquirir formas de enfrentar tu compulsión a las drogas
  • Sugerir estrategias para evitar las drogas y prevenir recaídas
  • Ofrecer sugerencias sobre cómo tratar una recaída, si es que ocurre
  • Hablar sobre temas relativos del trabajo, problemas legales relaciones con familia y amigos
  • Incluir a familiares para ayudarlos a adquirir mejores habilidades de comunicación y brindarte apoyo
  • Abordar otros trastornos de salud mental

Grupos de autoayuda


Muchos grupos de autoayuda, si bien no todos, usan el modelo de 12 pasos desarrollado por Alcohólicos Anónimos. Los grupos de autoayuda, como Narcóticos Anónimos, ayudan a las personas que son adictas a las drogas.

El mensaje del grupo de autoayuda es que la adicción es un trastorno crónico con un riesgo de recaída. Los grupos de autoayuda pueden disminuir los sentimientos de vergüenza y aislamiento que pueden conducir a una recaída.



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